El Ascenso de Sestao

Hoy se cumplen 24 años, pero ese día sigue muy presente en el celtismo, quizás el junio más emocionante, el más celeste de la historia. A mediados de los 70 empezó la leyenda del Celta ascensor; cambiaba de división prácticamente cada año, e incluso en los 80 pisamos la Segunda B. Aquella temporada 86/87 empezaba como casi todas, con el equipo recién descendido de Primera División, con un desconocido inglés que llegaba desde Qatar al banquillo, Colin Addison, y un brasileño que no acababa de golear y al que no se le había conseguido traspasar a pesar de los deseos de la directiva, Baltazar, como 9 del equipo. Arteaga, Atilano, Pichi Lucas, Camilo, Vicente Álvarez, Alvelo y uno que llegaría ya empezada la temporada, Jimmy Hagan, les acompañarían en esta aventura. No sería sencillo, compartíamos división con un Valencia que apenas dos años después sería subcampeón de Liga, un Logroñés que iniciaba su época dorada y un Depor que se había quedado a un solo punto del ascenso el año anterior. Y además se estrenaba un novedoso sistema de competición, tras las 34 jornadas de Liga regular los equipos de dividirían en 3 grupos, los 6 últimos clasificados lucharían por evitar el descenso y los 12 primeros clasificados se dividirían en dos grupos, los Impares (el 1º clasificado, el 3º, el 5º [...] y el 11º) y los Pares (el 2º, el 4º, el 6º [...] y el 12º) en la lucha por el ascenso. Se mantendrían los puntos obtenidos durante la Liga regular, se disputarían a doble vuelta cada grupo, y al final, los campeones de cada uno de los grupos y el mejor segundo clasificado ascenderían a Primera División.
Y fueron pasando esas 34 jornadas, y la regularidad no fue la mayor virtud del Celta. Ganamos mucho, 17 partidos, pero también perdimos demasiados, 11, eso si, fuimos el equipo más goleador, gracias a dos hombres, a la pareja de ataque de aquel equipo, Pichi Lucas, que ya había sido Pichichi de Segunda en el 81 y sobretodo, la gran estrella de aquel equipo, Baltazar. Le había costado adaptarse, el año anterior solo había metido 6 goles, se le buscó destino, pero al final se quedó, y respondió a la confianza de Addison con 34 goles que guiaron al equipo hacia el ascenso. Y acabaron esas 34 jornadas, el Celta finalizó cuarto, en el grupo de los Pares, junto al Depor que acabó segundo, con 3 puntos de ventaja que tendríamos que remontar en el play off, en una liga que aún otorgaba solamente 2 puntos por victoria.
Los play off arrancaron bien, era un 12 de abril y en Balaídos el Celta goleaba 4-1 al Málaga y los coruñeses caían 1-0 en Sestao. Ya estábamos solo a un punto de distancia y la ilusión crecía en una ciudad que soñaba con Primera. En la tercera jornada el Depor llegaba a Vigo como líder y salía goleado por 3-0 con goles del de siempre, Baltazar, y de Barbosa, un uruguayo fichado para sustituir al lesionado Pichi Lucas. Toda parecía de color de rosa, pero se torció. Perdimos en Vallecas, 4-1, salvamos los muebles ante el sorprendente Sestao en Balaídos (1-0) que poco a poco y sin hacer ruido, recuperaba la desventaja que tenían frente al Depor, y perdimos en Málaga 1-0, y el Sestao, si, otra vez el Sestao, ganaba en Riazor contra todo pronostico 1-2 e impedía que el Depor pusiera tierra de por medio. Quedaban 4 jornadas por delante y el Depor, el Celta y el Sestao estábamos separados por tan solo un punto. Ese partido fue un punto de inflexión, Colin Addison cogió el toro por los cuernos y, como relataba el Faro de Vigo hace poco en boca de Arteaga, el británico, un tipo digamos, poco dado a quedarse en casa, se los llevó a un bar: "Temíamos que nos echase una bronca del copón por la derrota, así que pedimos unas coca- colas y unos zumos. Y fue cuando el inglés se enfadó de verdad. Nos llamó cosas que no se pueden repetir, dudó de nuestra hombría y dejó muy claro que a los hombres él solo invitaba a whisky y a cerveza. Desde aquella noche todo cambió, algo empezó a cuadrar". Y vaya si cambió la cosa. El Castellón pagó los platos rotos y se llevó un 4-0 de Balaídos, y llegó el día 7 de junio, derbi gallego en Riazor, jugándose no solo la supremacía en Galicia, sino todo un ascenso a Primera División. El campo estaba a reventar, en ambiente era muy caldeado y todo explotó cuando Alvelo cae fuera del área claramente, pero Díaz Vega pita penalti. Baltazar, o "Artilleiro de Deus" no faltó a su cita con su gol, no falló la pena máxima y el Celta dio un paso de gigante hacia el objetivo. Lo que pasó fuera del campo no fue precisamente bonito, 26 heridos en total, cargas de la policía, Riazor y Balaídos clausurados (aunque finalmente la pena sobre Balaídos fue conmutada por el pago de una multa de 100.000 pesetas) y quizás, el inicio de los peores años de la rivalidad entre Celta y Depor. Mandábamos de nuevo en la clasificación, 1-0 al Rayo en Vigo y ya tocábamos la Primera División con la yema de los dedos. En ese momento nació "El tren de la esperanza", capitaneados por el inolvidable Leri, 1.200 celtistas abarrotaron la estación de tren de Vigo y pusieron rumbo a Sestao (más los que se desplazaron por cuanta propia, en total, unos 3.000 celtistas). En el hotel de concentración del Celta hubo hasta una amenaza de bomba que obligó a desalojar, en un intento de desestabilizar a nuestros jugadores, porque recordemos, el Sestao de Jabo Irureta, se jugaba también el ascenso, necesitaban ganarnos por más de un gol y que el Depor no ganara, porque esa es otra. Los coruñeses jugaban en Lugo por la clausura de Riazor, en caso de vencer podría producirse un triple empate a 53 puntos que siempre beneficiaría al Celta, en caso de caer derrotados, el Sestao podría pasar al Celta y conseguir el ascenso. El Depor perdió con los juveniles en el campo pero el 0-0 que conseguimos en Sestao valió un ascenso. Maté en la portería, Lema, Hagan, Maraver y Atilano en defensa, Alvelo, Vicente, Cándido y Nacho en el centro del campo, y arriba Barboza y el goleador Baltazar, que no hizo falta que marcara aquel 21 de junio, fueron los hombres que nos llevaron a Primera División. 
No se recuerda llegada a Vigo más multitudinaria. La ciudad se echó a la calle, desde A Cañiza el autobús fue escoltado por seguidores, decenas de miles de personas abarrotaron a Praza do Rei para recibir a sus héroes, Alvelo, Vicente, Hagan, Baltazar y como no, Colin Addison. Cuentan que le gustaba salir, más incluso que a los jugadores, tras el partido en Castellón se quedó en la costa Mediterranea de "vacaciones", la temporada siguiente llegó tres días tarde a la pretemporada (el siempre declaró que llegó tarde por tener que cuidar a su madre enferma), dicen incluso que se descolgó pidiendo a última hora más dinero para su renovación con lo que acabó cesado, pero devolvió la ilusión a toda una ciudad y no creo que encontréis a alguien que no recuerde con cariño al bueno de Colin. Porque, eso si, hemos vivido años espléndidos, paseando la celeste por Europa, finales de Copa incluidas, pero busca a un celtista treinteañero al que no se le humedezcan un poco los ojos al recordar a este equipo, no lo encontrarás.

Gustavo Agulla

Fuente: Yojugueenelcelta, Yoentrenealcelta, 75 Anos de Historia, Faro de Vigo, Wikipedia, Arefe

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